El
faláfel, es una croqueta de garbanzos cuyo origen se remonta a los tiempos de
la Biblia que ahora se come en India, Pakistán y Oriente Medio, y todo el norte
de Africa, con variantes según cada país
El faláfel (al menos al
estilo de Oriente Medio) está hecho con habas, garbanzos o una combinación de
ambos. La variante egipcia, llamada ta`miyya emplea exclusivamente habas,
mientras que otras variantes emplean exclusivamente garbanzos.
Lo que hace diferente al
faláfel de otras empanadillas, es que las habas o garbanzos no son cocinados:
simplemente se ponen en agua hasta que se ablandan y luego se trituran
mezclados con perejil y ajo, principalmente, para formar una pasta.
Con esa pasta se hacen
unas bolas que se fríen en abundante aceite de oliva que debe alcanzar la
temperatura exacta, que es que cuando echemos una miga de pan en el mismo
comiencen a formarse en torno a ella unas burbujitas que indican que está a
punto.
Este grado de calor del
aceite debe comprobarse siempre que se vaya a freír, ya que es aquel que cocina
los alimentos de modo que queden tiernos por dentro a la vez que se forma una
capa crujiente por fuera, sin que la grasa penetre en su interior.
Se van echando las bolitas
de falafel tamaño albóndiga pequeña y, a medida que estén doradas, se recogen
con espumadera para ir colocándolas sobre una bandeja o plato con papel
absorbente para que escurra el aceite sobrante.

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